"A return to love", de Marianne Williamson

13/06/2018

En este caso, en lugar de un resumen aséptico, voy a poner parte de mis opiniones al respecto sobre la mesa. Así que más que un resumen, este será un artículo en el que apuntaré algunas conclusiones que yo he sacado de este libro llamado “A return to love”.

Toda nuestra infelicidad proviene del miedo.

Todos sabemos que hay cosas malas en el mundo. Pero también es importante entender que, ya sea que nuestra infelicidad provenga de la enfermedad, la muerte o simplemente sentimientos de culpa y ansiedad, todas estas cosas malas están arraigadas en el miedo.
Tristemente, muchas personas, especialmente en las culturas occidentales, se plantean temer a todo y a todos.
Incluso podría decirse que la sociedad nos adoctrina con miedo. En la escuela, nos enseñan que obtener buenas calificaciones es más importante que ser amable con nuestros compañeros. Y dado que los estudiantes son comparados entre sí y calificados competitivamente, se nos presenta el miedo y el desprecio a una edad muy temprana.
Después de la escuela, la competencia continúa a medida que nos volvemos parte de una economía basada en el miedo, donde luchamos por los mejores trabajos, recursos limitados y nuestro propio pedazo de la tarta. En cada paso del camino, podemos estar llenos de miedo acerca de la seguridad laboral, la seguridad en el hogar y poder seguir proveyendo para nosotros y nuestras familias.
Como puede ver, el miedo es un círculo vicioso, y se ve agravado por el individualismo que es popular en las culturas occidentales, que nos enseña que solo las personas ingenuas son amables y afectuosas.
Nos dicen que si somos amables con los demás, es solo cuestión de tiempo que nos lastimen o se aprovechen de nosotros. Así que establecemos barreras emocionales que nos impiden ser capaces de forma platónica. De acuerdo con todas las advertencias que recibimos, la media del público en general es peligroso. Entonces, nos dicen que bloqueemos todas las puertas y que crucemos la calle por la noche si vemos a alguien en la acera detrás de nosotros.
Estos peligros potenciales sin fin, y la disponibilidad de malas noticias durante todo el día, convierten el miedo en un pensamiento habitual cotidiano.
De hecho, hay muchas posibilidades de que no tenga mucha negatividad real en su vida. Pero mientras más tiempo pase teniendo pensamientos negativos, más miseria crees que habrá.
La buena noticia es que podemos romper este ciclo y rechazar el miedo para siempre, como veremos más adelante.

Todos estamos conectados a través de una poderosa fuerza de amor

Aunque el mundo moderno temeroso trata de encubrirlo, la realidad de la vida es que estamos rodeados de amor. De hecho, podrías decir que todos somos parte de un gigantesco mar de amor.
Durante milenios, la gente ha estado buscando las palabras adecuadas para describir este mar de amor, y muchas culturas lo han llamado “Dios”. Sea cual sea el nombre, todo comienza cuando todos son parte de la misma mente.
El psicólogo influyente, Carl Jung, es solo una persona que cree que todos compartimos la misma opinión, y acuñó el término de inconsciente colectivo para describirlo. Según Jung, nuestros cuerpos físicos son responsables de la idea errónea de que todos somos individuos separados.
Sin embargo, aunque nuestros cuerpos pueden mantenernos separados, no hay razón para creer que nuestras mentes están desconectadas. A través de las edades, los místicos han comparado nuestras vidas a una gota en el océano o un grano de arena en una playa. Esto les dice que entienden que las personas son menos como seres separados y más como partes de un todo mucho más grande. Algo así como una sola mente colectiva.
Necesariamente es un concepto conectivo.

Libérate del pasado

Si alguien le ha herido, ya sea a través de mentiras, críticas o traiciones, es especialmente difícil dejar de lado los malos sentimientos y permitir pensamientos positivos.
Afortunadamente, hay pasos prácticos que puede tomar para lograr librarse de esas cargas. Por ejemplo, puede comenzar haciendo gestos amables a quienes le hicieron daño en el pasado.
Una de las cosas que a mí más me han ayudado a considerarme feliz es la capacidad que tengo para perdonar.

En ocasiones me he encontrado situaciones que me han hecho mucho daño, y la forma de liberar esa carga ha sido siempre dejar que ésta tomara forma en el contexto de quien me infringía dicho dolor. Generalmente no existen motivos ciertamente dañinos o voluntarios, para que un tercero te haga daño, suelen estar motivados por un contexto que hace que esas personas se comporten de dicha forma. Aislando el hecho en sí y poniéndolo en contexto, en la mayoría de los casos no hay motivo para sentirse mal o querer venganza o sencillamente para no perdonar. Perdonar es una gran liberación.

Otra forma de perdonar es tener en cuenta que el único momento que tenemos es el “ahora”. El pasado y el futuro son solo ilusiones en nuestra mente, entonces la única realidad que verdaderamente existe es el presente. Y como siempre podemos usar el momento presente para liberarnos del pasado, piensen de esta manera: el universo constantemente nos brinda la oportunidad de borrar la pizarra y volver a empezar.

Una de las mejores formas de vivir el momento es meditar. Yo personalmente soy practicante de artes marciales tradicionales y durante 25 años de práctica he trascendido la parte física para quedarme maravillado por todo lo demás que rodea la práctica marcial. En particular el arte marcial interno, energético y meditativo, dejando éste una huella indeleble en mi estado mental.

Experimentar el mundo a través de los ojos maravillosos de un niño es otra forma de aclamar al presente. Después de todo, a los niños no les cuelgan como carteles los acontecimientos del pasado. Es por eso que generalmente son tan felices y despreocupados. Ellos viven en el ahora. Están ansiosos por nuevas experiencias y están llenos de vida.

Puede volver a este estado entusiasta siendo abierto y curioso en todo momento mientras deja de lado cualquier necesidad de quedarse en el pasado.

 

La empatía y la comprensión pueden romper el ciclo del sufrimiento y hacerte sentir mejor.

Por supuesto, rara vez es tan fácil como decidir vivir más feliz y simplemente hacerlo.
Tengan en cuenta que la capacidad de empatía (participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona) libera presión de nuestro propio sufrimiento, nos hace ser más abiertos y nos dispone a tener una mayor comprensión hacia los demás. Así como nos permite perdonar.
Una vez que empiece a mirar a las personas a través del cariño y el amor, se sentirá mucho mejor también.

Conclusión

El mundo será un mejor lugar cuando dejemos de vivir con miedo y comencemos a abrazar el amor y veamos que todos estamos conectados.
Si uno quiere y quiere de verdad, ama de verdad, desaparecen los acontecimientos que temer, y con ello el miedo se desvanece y uno afronta cada suceso que le venga dado de forma adaptativa y con aceptación. Los sucesos que son inevitables o dañinos, serán aceptados y perdonados; y aquellos que sean revocables, dirigibles, susceptibles de ser tomados por nuestro control, serán afrontados sin miedo.
Uno no se enfadara sin motivo aparente, ni la tomará con el vecino como vía de escape al hecho de aceptar su propia infelicidad y su necesidad de cambio. Si uno ama, sencillamente todo va mejor.
Por supuesto, lo mismo sucede en una relación de pareja. Cuando amamos, somos más felices, independientemente del hecho de que queramos ser amados también; pero el mero hecho de que amemos a nuestra pareja, contribuye enormemente a nuestra propia felicidad.

Amo a Vanian, mi hijo; a Lluna, mi pareja; a mis familiares, amigos y amigas. Soy feliz.



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