¿Eres estúpido o inteligente?

15/06/2018

¿Eres estúpido o inteligente?
No pretendo molestar a nadie con el contenido de este artículo. Aunque si te molestas, es que eres estúpido.
Once upon a time… El Sr. Platón definió al ser humano como “bípedo implume”. En eso que Diógenes de Sínope, iluminado (y supongo que sobrio, que ya sabemos que el Sr. Diógenes, agüita no bebería mucha…) se presentó en el foro de la escuela de Platón y alzó en sus manos un pollo desplumado y dijo “aquí os traigo a un ser humano”. Para la sorpresa de todos Platón reformuló su definición previa y dijo entonces que el ser humano era un “bípedo implume con uñas”.
A ninguno de los dos se le pasó por la cabeza añadir a la definición que el ser humano fuera además inteligente, pues intuyo que si tuvieran que haber añadido alguna facultad de la mente ésta hubiera sido la estupidez.
Podría haber quedado algo así:

“Ser humano: bípedo implume con uñas y estúpido”

Un amigo al que quiero mucho, Fernando, y del que aprendo cada día, dice que “el 95% de la gente es gilipollas” y bien, dada la practicidad de dicho adjetivo, bien hubiera cabido “estúpida” en su particular aclaración sobre la humanidad en general.
Dicho lo anterior,

¿tú eres estúpido o inteligente?

Empecemos por la definición de ser estúpido, y lo haremos por la vía de aseveración y adición:

Definición 1: la persona estúpida es aquella que no tiene metas.

Quizá es un poco simple, pero dejar que me explique. Supongamos que le preguntas a un conocido qué pretende en la vida, cuál es su meta o a qué se dedica y qué pretensiones tiene, y su respuesta es “no nada, no tengo ningún plan ni ninguna meta, y no me dedico a nada”. Imaginar que este personaje fuera el pretendiente de tu hijo o hija… me da algo!.
Lo que te pasaría por la cabeza es “ menudo/a idiota el tipejo/a”. Podríamos decir por tanto, que una definición de persona estúpida es aquella que no tiene metas.
Quizá esto te haya relajado, ya que si tu tienes metas, podrías no ser estúpido. Y seguro que muchas veces te has preguntado si lo eres o fueras acaso inteligente. Parece que si damos por válida esta definición, entonces tú quizá seas inteligente.
Pero, no tan rápido…

Si tienes una meta, y eres inteligente, seguro que alineas las cosas que tú haces con esa meta, sino sigues siendo estúpido.

Definición 2: la persona estúpida es aquella que no tiene metas o si las tiene, no actúa en consecuencia para alcanzarlas. Sus actos le llevan en dirección opuesta a sus objetivos.

Como ya hemos visto, hay que actuar en consecuencia, en línea con lo que pretendes. No vale sólo con tener metas sino que hay que poner medios para alcanzarlas.
Supongamos que tu meta es tener una buena vida, gozar de libertad financiera, y sin embargo cada vez que te llega dinero a las manos te lo gastas; estarías yendo en la dirección opuesta de aquello que quieres lograr.
Si damos por hecho que tú prefieres ganar tiempo para tu vida, si prefieres vivir con ciertas comodidades, si prefieres un coche más bonito y nuevo antes que uno viejo y destartalado, y cosas así, sencillas, pero que te acercan a una libertad mayor; pero por el contrario sigues atascado en el mismo puesto de trabajo que te machaca, si sigues gastando el 100% de tu sueldo mensualmente sin planificar ningún tipo de ahorro, si no tratas de cambiar de vida para iniciar un camino que tras andarlo (y eso llevará su tiempo) te permita disfrutar de mayores comodidades:

Seguirías siendo un estúpido, estarías trabajando en contra de alcanzar tu meta

Y ojo, no me vengáis con eso de “ya pero no es tan fácil cambiar de trabajo”…; ya, con esa mentalidad seguro no. No se trata de cambiar de trabajo por cambiar, se trata de qué hacer mientras estás en un trabajo para preparar el terreno (tu educación, tu formación, idiomas…) que te permita llegado el momento adecuado dar un salto en la dirección que te propongas y apunte a la meta que quieras alcanzar. Paso a paso, en la dirección adecuada.
No necesariamente significa que por ello vayas a alcanzar tu meta, sino que tomando las decisiones correctas que apuntan en la dirección adecuada, estás siendo inteligente. Alcanzar o no dicha meta, dependerá de otros muchos factores, pero no lo conviertas en un imposible por ser un estúpido.
Lo mismo sucede si tienes la meta de tener una vida saludable, de tener un cuerpo atlético y sentirte fuerte cada día, pero no dejas de practicar levantamiento de vidrio en barra fija (entiéndase por barra fija a la barra de un bar), y te hartas de pizzas y comida basura…

Seguirías siendo un estúpido. Estarías trabajando en contra de alcanzar tu meta

En el ámbito emocional sucede lo mismo. Las emociones son un estado mental, alcanzar ciertas metas como por ejemplo disfrutar de estar enamorado, es un propósito personal. Si amas a una persona y quieres ser feliz y correspondido, no puedes jugar a “hacerle daño” para testar si su amor es sincero.
La felicidad es una construcción mental, de forma que si dejas hueco para la alegría, la tristeza, la pena, el miedo, el amor, etcétera y todo se equilibra en su justa medida, uno siente tal equilibrio y este reporta felicidad.
No significa que vayas a evitar la pena, por ser feliz; o que debas evitar enamorarte para protegerte emocionalmente de que te hagan daño, nada más lejos. Se trata de que dejes que cada emoción llegue, ocupe su espacio y no se coma el espacio de las otras emociones, manteniendo un equilibrio adecuado entre todas.
Mucha gente se ahoga en una emoción y acto seguido ésta ocupa el espacio de todas las demás y ya no queda más que dolor y sufrimiento. Incluso con las emociones que se suponen positivas, donde una persona quizá se enamora y no sabe disfrutar del amor sino haciendo daño a la otra persona; o quien la alegría le hace no ver la realidad de las cosas que tiene delante y acaba pagando el pato por ello.
Además si actúas en contra de alcanzar dicho equilibrio y te haces daño a tí mismo o haces daño a los demás para justificar tu dolor, entonces estás yendo en contra de tus metas (si las tuviste en algún memento).
Si escondes la pena en una falsa alegría…
Si evitas el amor…
Si haces daño a otras personas para sentirte superior…
Si culpas a otras personas para evitar culparte a tí mismo…
…y un largo etcétera,

Seguirías siendo un estúpido. Estarías trabajando en contra de alcanzar tu meta.

Además mucha gente que se cree Inteligente se prodiga con el ejemplo contrario sólo con abrir la boca y asegurar que esto o aquello es como ellos dicen que es.
Gente que no puede cambiar de opinión, porque no se nutre de información nueva, que cree que la que tiene es válida y suficiente. Es decir sólo buscan la aprobación de sus propias ideas y se regocijan en ellas; y critican las opiniones contrarias por descarte:

  • porque no es lo que ellos han leído en los blogs de gente que opina como ellos.
  • porque no es lo que dicen los políticos de “su orientación política” o medios afines.
  • porque no lo dice mi vecino que piensa como yo, y él sabe mucho de eso.
  • porque así no piensa mi padre o mi madre.
  • Etcétera.

No pueden ser sino estúpidos, pues están actuando en contra de alimentar el intelecto.
Gente que no es capaz de aumentar su conocimiento porque tiene miedo de estar equivocado.
Gente que no es capaz de reconocer su equívoco y cambiar de opinión ante los hechos, porque les hace sentirse inseguros.
Gente que opina de lo que no sabe como si supiera, o ante una audiencia con la que se siente cómodo y en superioridad, para verse arropado por la aceptación de los demás hacia su persona. Una necesidad que le hace débil.
Gente que le da miedo decir “no tengo ni idea de esto, ¿me enseñas?”.
Esta gente no puede cultivar su Intelecto. Es imposible, porque el aprendizaje requiere romper dogmas establecidos cada día. Se trata de que te atrevas a posicionarte en contra de tus propias ideas, de defender el lado contrario a lo que tú mismo opinas y hacerlo con fundamento, para llegar a una posición más elevada a cada paso que das.
Se trata de leer y leer, aprender, estudiar… y siempre asumiendo que lo haces porque no sabes, y que aunque lo hagas, nunca vas a saber suficiente. Con lo que mejor quedarse callado y escuchar que abrir la boca y cagarla. Es mejor decir “no se”, y escuchar. De lo que aprendas, ya comprobarás qué tiene fundamento y qué no, y qué puede hacerte cambiar de opinión a tí mismo. Es un trabajo personal que uno debe de hacer para ser mejor cada día que no requiere la aprobación de nadie ni que te den una medalla por ello, ni un golpecito en la espalda, ni un “qué bueno eres chaval”. No.
Si tu no haces esto, aunque tengas metas Intelectuales estás poniendo impedimentos a que se alcancen…; pues el conocimiento solo se alcanza cuando aceptas que no lo tienes y estás dispuesto a adquirirlo. Cuando eres neutro, permaneces neutro y aceptas que por mucho que aprendas nunca tendrás información suficiente para concluir que tu verdad es “la verdadera”.
De lo contrario,

Seguirías siendo un estúpido. Estarías trabajando en contra de alcanzar tu meta.
Pensar que la inteligencia la podemos ejercer todos en base a las decisiones que tomamos y si éstas están alineadas con la consecución de nuestras metas. Si eliges el camino que te aleja de ellas, y además te quejas que de que no llegas a alcanzar tus metas, eres estúpido y además idiota. Mejor quédate callado y no airees a los cuatro vientos que el mundo se ha vuelto en tu contra y te impide alcanzar tus objetivos.

My butt (lo digo en Inglés que queda más fino…)

Afronta la realidad y cambia.
De hecho si inteligencia etimológicamente proviene de los términos latinos inter «entre» y «legere» «leer, escoger». Es decir, “escoger entre”.
La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión.
Teniendo claro qué es ser inteligente, y sin embargo actuar en contra, elegir la opción incorrecta para alcanzar tus metas, no es sino que estupidez. De ahí que la definición 2 encaje con estupidez como anillo al dedo.
No digo que no puedas ser listo…; pero te aseguro que no serías inteligente.
Por tanto y tras esta sarta de improperios en contra de nuestras escasas facultades mentales, no me queda otra que definir a la humanidad como:

“bípedo implume con uñas y estúpido”

Así como que tampoco puedo escapar yo mismo de serlo. Otro estúpido más que no siempre elige la opción que me pone en el camino de alcanzar mis metas.
¡Seré estúpido!
En fin, seguiré trabajando en ser cada día un poco menos estúpido y acercarme más y más a ese deseo que es la inteligencia.
No confundas las metas con los caprichos, estúpido. Que te veo venir…
Y por cierto, cuanto más estúpido eres, más inteligente te crees. Ten cuidado.



SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER