La empresa en la era de la información y el conocimiento

09/11/2017

Que la sociedad se está trasformando rápidamente y que la empresa debe hacerlo con ella es una realidad que nadie discute.

La transformación en la que estamos inmersos, desde una sociedad industrial a una sociedad de la información y el conocimiento tal y como han postulado teóricos como Daniel Bell, Alain Tourain u otros, es un hecho contrastado que debe hacernos reflexionar sobre los retos a los que nos enfrentamos como CEO’s, directivos, emprendedores, trabajadores  o estudiantes en un momento crucial para nuestro futuro personal.

Muchas cosas que antes dábamos por sentadas y que han conformado el ecosistema en el que nuestros padres y abuelos se han desarrollado y vivido están cambiando. Ya no valen los viejos modelos y estos deben desaparecer para ser sustituidos por nuevas formas de hacer las cosas. Es crucial, por tanto, ser capaz de adaptarse a estos cambios pero, mejor aún, es necesario y estimulante tomar la responsabilidad de ser activos creadores, sujetos pensantes de un cambio que nos ofrece grandes oportunidades y retos.

Algunas transformaciones ya están asimiladas por la mayoría. La llegada de internet y el cambio de paradigma en el marketing y los hábitos de consumo de los clientes, por ejemplo. Estos  han revolucionado la idea que teníamos de lo que era una empresa y han terminado con la visión de lo que pensamos de un banco, agencia de viajes, etc; creando es su camino el consumo colaborativo y otras formas de estar en el mundo, vivir y consumir; hoy es ineludible la conectividad de los consumidores y otros tantos retos a los que se enfrentan las empresas y que están revolucionado la forma en la que pensamos los negocios.

Sin embargo, otras igual de importantes están por venir, como la llegada de la IA y la robótica, en las que se están invirtiendo grandes cantidades de dinero y que cambiarán en los próximos años la relación que tenemos con el trabajo dando la puntilla final a la era industrial.

Empresa: La era postindustrial

Con la llegada de la revolución industrial y el progreso energético entramos en una era de desarrollo que trajo consigo grandes logros pero que cambió totalmente la forma en la que nos educábamos y convivíamos dando como resultado el sistema educativo que hoy disfrutamos y sufrimos y  la vida que hemos conocido hasta ahora.

La forma de trabajar y educarnos que trajo la era industrial, el hombre-máquina, es hoy algo casi del pasado en las sociedades más avanzadas. En ellas, no solo el sector servicios es mucho más importante que el industrial, sino que la llegada de la robótica y la inteligencia artificial terminarán con los trabajos más mecánicos dejándonos huérfanos de lo que hemos venido haciendo desde hace más de 100 años.

En este proceso hacia lo que se ha llamado la sociedad del conocimiento (Peter Ducker) es necesaria una revolución en la forma en la que nos educamos, pues en la nueva sociedad el hombre solo tendría cabida si desarrolla todas aquellas habilidades que una máquina no puede hacer por él como pensar, crear, soñar, concebir, etc..;

empresa

Todos los que no estén dispuestos al cambio sufrirán, como hemos visto sufrir a todos aquellos (individuos y empresas) que no se han adaptado a los cambios acontecidos en nuestras sociedades en los últimos 200 años. Sin embargo, aquellos que estén dispuestos a adaptarse, a ser actores del cambio, a evolucionar con unos tiempos que demandan creatividad y pasión, verán como sus oportunidades aumentan y verán lo que siempre ha sido una verdad, por muy raro que parezca, que  todo está por hacer y que es posible encontrar el lugar en el que desarrollarse como persona jugando con nuestros límites y superándonos con los retos.

El mundo de la empresa no es ajeno a todo esto. Muchas grandes corporaciones ven sus negocios  amenazados por la llegada de internet y los cambios en los hábitos y demandas de los consumidores. Otra muchas, como los bancos, están viviendo la necesidad de una transformación de tal calibre que en 20 años no tendrán nada que ver con lo que conocemos hoy. Mientras, la nueva cultura encarnada por empresas como Amazon o Google se impone en todos los ámbitos de nuestras vidas.

 ¿Cómo debe ser la empresa que desee encarar estos nuevos tiempos con éxito?,

En este nuevo mundo del conocimiento y la conectividad, un mundo en el que trabajadores y clientes se encuentran en la redes sociales, comparten información y experiencias y, sobre todo, comparten consejos sobre uno u otro producto o servicio, en este mundo en el que las noticias llegan  en minutos al otro lado del mundo, solo podrá prosperar una empresa cuya filosofía de base sea conseguir la realización personal de sus trabajadores y clientes.

Empresa. La realización personal de trabajadores y clientes.

Parece sensato pensar que como sociedad, tras una continua transformación, hemos ido escalando en la pirámide de Maslow, una vez la mayoría de las necesidades básicas estas cubiertas, lo que nos lleva a buscar nuevas metas a la hora de trabajar, consumir o interactuar en nuestras relaciones.

Cualquiera que desee crear un negocio en este nuevo paradigma debe tener esto en cuenta y debe primar la realización personal de trabajadores y clientes por encima de otros objetivos más cortoplacistas. como hacer dinero rápidamente o obtener prestigio social cogiendo atajos. A todos nos gusta conseguir lo que deseamos rápidamente, pero eso será solo una conclusión del trabajo bien hecho.

Este nuevo objetivo, esta nueva filosofía empresarial, debe estar presente en cada producto que lanzamos al mercado y en cada puesto de trabajo que creamos si queremos prosperar, se deseamos crecer.

Empresa. Productos.

Los productos que ponemos en el mercado por lo tanto deben cubrir las necesidades de nuestros clientes, deben hacerles felices y solucionar sus problemas, y solo será posible si somos capaces de compartir nuestro conocimiento con ellos y aportar nuestra creatividad a sus necesidades y dilemas. Este debe ser el fin último de los productos que pongamos en el mercado. Solo así serán bien recibidos por la nueva comunidad de consumidores ávidos de compartir, para bien y para mal, en las redes sociales aquellas cosas que les impactan de una u otra manera.

En este nuevo mundo se hace más importante si cabe la visión a largo plazo que todo inversor value tiene y, más aún, la ética de los negocios, que lejos de ser simplemente unos preceptos que debemos cumplir porque somos buenos, se convierten en aquellos preceptos que debemos cumplir si no queremos ser expulsados rápidamente del mercado.

La soledad del consumidor agazapado en su casa y desconectado que puede ser víctima de engaños en uno u otro sentido sin tener la posibilidad de compartir su experiencia ha terminado. Hoy cualquier traspiés en tus productos o servicios es twitteado o compartido en Facebook rápidamente lo que hace la vida del corredor cortoplacista más difícil y corta. Esto es  una gran ventaja  para todo aquel que desea y es capaz de hacer las cosas bien, se forma cada día y  se esfuerza por crear mejores productos poniendo sus conocimientos y su alma en ello.

Empresa. Puestos de trabajo

Lo mismo debemos aplicar como empresarios a la hora de crear puestos de trabajo. Todo el trabajo de las empresas de este nuevo tiempo está y estará basado en el talento, pues solo a partir de él pueden surgir productos y servicios realmente excelentes. Y ese talento solo será posible de retener y potenciar si somos capaces de ofrecer entornos de trabajo que ayuden a las personas a realizarse con lo que hacen.

Es común, y así lo han expresado filósofos como Nietzche, que el genio se malogra debido a los entornos opresivos y poco estimulantes. Esta ha sido la tónica en el mundo industrial en el que el genio y el talento ha sido desperdiciado y aniquilado por un sistema educativo tendente a convertir a las personas en meros productores y por un sistema laboral que te pide no pensar, sino hacer tu pequeña tarea de forma aplicada y consistente.

Todo esto debe morir y el que así no lo vea será víctima del cambio de los tiempos. Hoy son necesarios nuevos entornos de trabajo y nuevas formas de entender la productividad para que el genio dé a luz, para que el talento fructifique y para que cada vez sea más cosa del pasado el trabajar simplemente por cubrir nuestras necesidades básicas.

Debemos trabajar y crear trabajo de otra manera, buscando y proporcionando a las personas de nuestro entorno la posibilidad de encontrar su realización personal. Solo así viviremos y crearemos un mundo en el que la gente hace lo que hace porque lo desea, y en el que nuestras empresas crecen y se desarrollan dentro del marco de la mayor felicidad posible. Verdaderamente, solo así vale la pena crear empresa.

Empresa. La vida es una carta de fondo

Como empresarios, estudiantes o trabajadores debemos saber que la vida es en última instancia una carrera de fondo y que es necesario preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para esta carrera. De nada sirve, si ponemos un símil del mundo del deporte, desear estar fuerte y bien construido rápidamente, podemos hacerlo a los 20 o los 30 años, pero ese esfuerzo desproporcionado nos pasará factura cuando tengamos más edad.

No se trata de rendir al máximo tres años y luego caer enfermo, como podemos ver en los deportistas de élite, sino de mantener unos hábitos y rutinas que nos permita dar lo mejor de nosotros mismos hoy y dentro de 10 años.

La construcción de estos hábitos y rutinas es sumamente importante y deben incluir toda nuestra vida. Ser un value investor, en mi opinión tiene mucho que ver con todo esto, no se trata de ganar mucho dinero en el mercado un día, sino de hacerlo consistentemente en el tiempo, hoy y dentro de diez años, y eso nuevamente requiere rutinas de trabajo y hábitos de estudio que nos permitan estar siempre al día y hacer nuestro trabajo de forma adecuada.

Cuando se trata de emprender o de gestionar nuestra a empresa debemos aplicar las mismas normas, de nada vale conseguir un gran cliente hoy si lo destruimos mañana. De nada vale conseguir un gran cliente si le ofrecemos un producto defectuoso o un servicio lejos de la excelencia.

La clave del éxito a corto y largo plazo de nuestras empresas en los años venideros está en asumir este gran reto, dejando de lado todo lo que ya no funciona y construyendo nuevos entornos, productos y equipos dispuestos a asumir los nuevos retos con entusiasmo.

Después toca llevar esta idea a las pequeñas cosas de cada día, a nuestra forma de trabajar y pensar, desarrollando nuestros conocimientos y talentos y poniéndolos al servicio de nuestras organizaciones y clientes de forma honesta y sincera. Esto nos permitirá  sobrevivir a los retos a los que nos enfrentamos cada día y hacer crecer nuestra empresas en un mundo nuevo que ya es una realidad.

Realmente no veo en este cambio ningún problema, más bien la gran oportunidad del ser humano de encontrarse a sí mismo y desarrollarse, por fin, de otra manera, superando por el camino las limitaciones que la era industrial nos había impuesto.



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