Operar en cuentas demo vs cuentas reales

13/03/2018

Ante la ingente cantidad de información a la que hoy día podemos acceder, una manera bastante habitual de empezar a invertir en Bolsa es abriendo cuentas demo en algún broker y ponerse a hacer sus pinitos. En ocasiones son gente que ha leído algunas publicaciones de Bolsa y en otras ocasiones, simplemente, llegan a ese punto llevados por la gran cantidad de anuncios que la industria financiera se encarga de hacernos llegar para que probemos. Y ¡ay! del que gana dinero en las cuentas demo, pobrecito él.

Es por esto que oigo en multitud de ocasiones la siguiente pregunta:

“¿Por qué he ganado en bolsa tanto con las cuentas demo y luego cuando paso a real no lo consigo?”

Cuentas demo. Problemas

Los motivos de encontrar estos problemas con las cuentas demo son diversos, y en mi opinión, evidentes, pero por lo visto no lo son tanto. Vamos a comentarlos uno por uno (al menos los más llamativos) y reflexionar sobre ellos:

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· El motivo más evidente es porque el dinero no es real y nada tiene que ver la gestión de las emociones en un caso y en otro: como el dinero no es real, las pérdidas no generan estrés. No me pongo nervioso si he de deshacer estando en rojo. O, como no necesito ese dinero y no me genera estrés, no lo toco y a ver si se da la vuelta.

Y en el otro lado, los beneficios no hay prisa por realizarlos pues puedo permitirme el lujo de esperar a ver si sube más. No necesito el dinero para el día a día. Es decir, en una cuenta demo es bastante habitual no dejar correr las pérdidas (si he de vender vendo y no me pongo nervioso pues el dinero no es mío, es virtual) y dejar correr los beneficios. Es decir, se limitan las pérdidas y NO se limitan los beneficios, que es justo lo que se debe hacer.

Pero y ¿qué ocurre con la cuenta real? Como somos humanos y tenemos sentimientos, las pérdidas nos ponen de los nervios y en ocasiones no se deshacen rápidamente por si se dan la vuelta. Y los beneficios, vamos recogiéndolos poco a poco. Con lo que en realidad estoy haciendo casi lo contrario a lo hecho en la demo, y en contra de todo sentido común, esto es: limito los beneficios pero no limito las pérdidas. Problemón.

Ejemplo sencillo y típico de limitar las pérdidas en demo y no en real: inversor que decide hacer operaciones intradía. Sigue eso a rajatabla cuando está en demo (es decir, deshace las posiciones sí o sí antes de finalizar el día, nunca duerme con la posición en mercado, esté como esté), pero cuando lo hace en real y por el motivo que sea encadena varios días consecutivos con posiciones en pérdidas, llega un punto en el que deja de cerrar la/s posición/es dentro del día deseando que al día siguiente la cosa mejore. Y eso puede ocurrir y entonces respira. O, todo lo contrario, y se ensucia más la posición. Aquí es donde empiezan los problemas y las dudas.

cuentas demo

· Porque como el dinero no es real NO estoy pegado todo el día delante de la pantalla. Evito tentaciones. Esto también es bastante común: estar más tiempo pendiente de la inversión en tanto en cuanto más dinero hay. Veamos, no por estar mirando todo el rato las cotizaciones estas van a cambiar. Hay que tener la estrategia interiorizada y evitar tentaciones en la medida de lo posible. Hay que tener perfectamente claro que hay inversiones que no son adecuadas para todo el mundo. Hay que saber dejar pasar oportunidades que no cumplen con tu perfil inversor, y no pasa NADA. Y desde luego eso no se consigue estando continuamente pegado a la pantalla.

· El saldo en las cuentas demo, entre comillas, es ilimitado: esto significa que se puede diversificar mucho más en la demo que en la real, tanto en valores como en estrategias en paralelo. Esto es una ventaja muy importante, puesto que si algún valor no funciona como toca, tengo otros que lo compensan con creces. O, si puedo montar diferentes estrategias en paralelo, una compensa a la otra y el saldo de la cuenta aumenta. Y lo hace sin obtener, probablemente, las conclusiones correctas, pues observamos que el saldo aumenta pero sin fijarnos en los errores cometidos.
Como en la cuenta real el dinero es finito, o bien NO hago (porque no puedo) esa diversificación que tan buen resultado ha dado en la demo, o para suplir ese déficit utilizo derivados que no conozco bien cómo funcionan y probablemente termine apalancando demasiado. Otro problema. Me pongo a trabajar en real con unos productos diferentes a los de la demo.

· Siguiendo con el punto anterior, las comisiones son las mismas en demo que en real, pero los intereses cobrados por los derivados, por el apalancamiento (CFD pongamos como ejemplo) no. Con lo que aunque se consiguiera tener la misma cartera en demo que en real, una con acciones y la otra con CFD por el tema de aprovechar el apalancamiento, en el caso de la demo no tendríamos más gastos que las compra-ventas y sin embargo en la real, habría que RESTAR la nada despreciable cantidad mensual de gastos por intereses financieros.

· La gestión monetaria, a veces sin querer, la haces en la demo, y sin embargo, no la haces en la real: aquí habría que hacer un alto entre lo que es el interés simple y el interés compuesto.
Interés simple: Los intereses no se agregan al capital productivo. La ganancia en este caso es fija.
Por ejemplo, de 100.000€ a un tipo de interés del 10%: acabaríamos con un saldo final de 110.000€ (Hemos ganado 10.000€ pero estos no se reinvierten ni acumulan al capital de base)
Al segundo año volvemos a ganar 10.000 por el 10% que producen esos 100.000.
Como no se acumulan, se gana un fijo de 10% del capital base. Al final de este año tendríamos un saldo en cuenta de 120.000€

Interés compuesto: Aquí la cosa cambia. Los intereses SÍ se acumulan.
Volviendo al ejemplo de los 100.000€ al 10% obtenemos el primer año 10.000€: sumando los intereses con el capital base el resultado es 110.000€ (este primer año es idéntico al caso del interés simple)
Al segundo año obtenemos también un 10%, pero ojo, de los 110.000€, lo que resulta en 11.000€ y sumados a los 110.000 que tenemos dan un saldo en cuenta de 121.000€
Al tercer año el 10% de 121.000€ es 12.100€ y sumando estos al capital inicial da 133.100€
Se ve claramente que el interés compuesto es una fórmula más que interesante…

La diferencia entre ambos tipos de interés radica en si vamos retirando capital o si por el contrario, reinvertimos los beneficios. En demo siempre se utiliza interés compuesto pues no podemos retirar saldo. En la real, raro es quien no retira saldo. Muy muy raro. Diferencia abismal en los resultados finales entre un caso y el otro.

· En definitiva, porque la puesta en marcha de las estrategias no es tan sencilla como decir, “vamos allá”

Cuentas demo. Conclusiones.

Conclusión: ¿son malas las cuentas demo? Para nada, pero no como mucha gente las utiliza. Es decir, estar semanas, meses, años… operando en demo, aunque fuera con resultado satisfactorio, bajo ningún concepto quiere decir que cuando se dé el paso a operativa real los resultados vayan a ser los mismo. Ni muchísimo menos.

¿No sería más sencillo poner en práctica la estrategia elegida siguiendo a alguien con experiencia que te evitará malos tragos por los que has de pasar en solitario si no inviertes con ayuda? ¿No sería más sensato pasar de demo a real con alguien que ya lleve muchos años haciéndolo? Creerse el ombligo del mundo en Bolsa es realmente peligroso.

Para dar este paso es, precisamente, para lo que sirven los asesores financieros independientes. Indudablemente estos profesionales tienen un coste, pero siempre infinitamente menor al dinero que puedes llegar a perder si no dispones de él y pasas de demo a real sin “paracaídas”.

Coste del aprendizaje. Aprender mientras inviertes, adecuadamente, tiene menor coste que formarte de forma autodidacta o con cursos de estrategia. Pues el problema no está en lo que tú ya sabes, has aprendido, o aprenderás, sino en que llegado el momento de tomar decisiones críticas, tu manera de actuar será la misma que has tenido hasta ahora.
Probablemente tus análisis fueran correctos, pero no eres capaz de tomar decisiones que van en línea de seguir de forma sistemática el método. Si tú eres el gestor, tú tomas las decisiones difíciles; si compartes tu gestión con el apoyo de un asesor, dividís esa responsabilidad entre tu asesor y tú.
Elegir lo mejor para ti, con ayuda. No todo en el mundo de la inversión es lo que tú conoces. Muy a menudo es adecuado tener el apoyo de un experto que te oriente sobre qué es lo mejor para tí en cada momento.

Psicología del mercado y principios básicos de la inversión. Los principios básicos de la inversión son ideas muy sencillas y de mucho sentido común. Si bien, a menudo la gente tiende a olvidarlos cuando el mercado aprieta sus mandíbulas sobre tus inversiones. En esos momentos, hay que entender qué está ocurriendo en el mercado y porqué se está comportando como lo está haciendo, y saber cuál es la forma correcta de reaccionar.
Si se tiene un asesor, éste podrá compartir su experiencia contigo y ayudarte a que tomes decisiones
acertadas. ¡Aprovéchate de él!

Conocimiento del mercado. Fases, estacionalidad, perfiles, riesgos inherentes a los activos…
Conocimiento de los productos: CFD, ETF, Opciones, Futuros, Comodities, Forex… Tus inversiones las abordas con los productos que conoces. Y acepto que otros productos que no conoces te den miedo por lo que has oído sobre ellos, concedido. Si bien, muchas veces puedes hacer lo mismo que haces regularmente pero cambiando de producto, y no por ello incrementar el riesgo, sino todo lo contrario: reducirlo, o convertir tu inversión en más eficiente para ese período concreto y dadas esas circunstancias. En ese momento es tu asesor quien te podrá recomendar el producto más adecuado para abordar esos escenarios.

Yo tuve un gran asesor, y me dejé asesorar (elige un buen asesor). Es importante ser consciente de que los inversores más afamados, en etapas anteriores a sus meritorios éxitos, se han dejado asesorar y han aprendido de ellos. Y no sólo eso, ¿pensáis acaso que esos grandes inversores ya no se asesoran? Sería estúpido pensar que el señor Buffett, por ejemplo, no tenga asesores.
Los tiene y a montones, y se deja una fortuna en la contratación de servicios de asesoramiento. Por ejemplo, si Buffett quiere comprar una empresa sita en Alemania, contrata servicios de asesoramiento para conocer el mercado alemán, sus características legales, situación de competencia, política… todo afecta a la inversión, y requiere de un profundo conocimiento que, sencillamente, una sola persona sentada delante de un ordenador no puede hacer.
Da igual el tipo de inversor que seas. Un asesor podrá además, llamarte la atención sobre qué eventos, hechos relevantes, presentación de resultados, etcétera, que puedan afectar al normal comportamiento de las acciones, y que deberás tener en cuenta en tus inversiones.
A modo de ejemplo un inversor técnico podría analizar una empresa en particular y notar que ésta tiene un elevado potencial, está en clara zona de compra y todo es favorable; sin embargo, tras su análisis, no cae en que dos días después de haber comprado, la empresa en cuestión publica resultados y se espera que éstos queden en línea con las expectativas previstas por el consenso de análisis.
Ahora bien, llegada la presentación, los resultados son mucho peores de lo que se esperaba y la acción cae violentamente. Si este inversor hubiera esperado dos días a comprar, podría haber evitado una pérdida importante; pero al ser un inversor técnico, simplemente no lo ha tenido en cuenta.

La mayor parte del éxito en la inversiones radica en evitar equivocaciones. Sólo evitando esos errores que tantas veces te han ocurrido (y de los que eres consciente, y con los que te justificas diciendo “no pero si en realidad sé lo que pasó, si no hubiera hecho esto o aquello, no me hubiera salido mal la operación”), tus inversiones serían mucho más exitosas.
El problema es que esos errores no los vas a poder evitar, porque son fruto de tus emociones llegado el momento de las decisiones complejas, psicología, falta de experiencia, desconocimiento de producto o herramientas, incapacidad objetiva de acometer lo que se debe y no lo que se cree mejor en ese momento, falta de información sobre hechos relevantes, etcétera.
Un asesor sin embargo, no sometido a esas presiones, puede orientarte del modo adecuado para evitar esos errores, y sólo evitando esos errores, tu rentabilidad crecerá exponencialmente.

¿Te atreves a dar el paso?