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Blockchain, ventajas de la cadena de bloques

Entender cómo la tecnología Blockchain está revolucionando el mundo fintech es crucial. Hace más de un lustro desde que empezó a transformar la manera de entender los sistemas de pago. Pero ya les adelantaba que esto no ha hecho más que empezar.

 

Blockchain: Un sistema de registros exquisito

El Blockchain forma parte del protocolo Bitcoin y demás criptomonedas. En cierto modo, es el encargado de que todos los movimientos entrantes y salientes queden anotados en cada cartera. Pero a decir verdad, su misión es más importante. Y es que su tarea principal es la de llevar un registro completo de todos los movimientos producidos. Es por esto, que cada criptomoneda utiliza un blockchain asociado que lleva el registro de todas sus cuentas. Y esto ocurre de forma ordenada, bloque a bloque, preservando dónde ha ido cada fracción, por ínfima que sea.

Por lo tanto, el blockchain es el sistema de registros que utiliza el software de cada criptomoneda a modo de base de datos. Así se puede saber en cualquier momento lo que posee de forma inequívoca cada cartera. Y cada criptomoneda, en realidad, es sólo una red de datos. Cada fracción de dinero sólo son datos de apuntes de cuentas.

 

Abstracción: los bitcoins no estan en tu ordenador

Muchas noticias han recorrido la red contando historias asombrosas sobre gente perdiendo Bitcoins. En ellas se nos cuenta que perdían miles de monedas almacenadas en un antiguo disco duro. En realidad no es así. Es cierto que las personas perdieron su dinero, pero los Bitcoins no están en los discos duros. Lo único que almacenamos los usuarios son los archivos de las carteras. Entre los cuales se encuentran la llave pública y la llave privada de la cartera.

La llave pública es la dirección Bitcoin en la que queremos almacenar monedas. Cualquiera la puede ver. En el artículo anterior poníamos ciertos ejemplos y comentaba que era como el numero de cuenta IBAN. Puede verlo cualquiera y conocerlo cualquiera, pero eso no da derecho a usarlo.

En cambio, la llave privada es algo parecido a la contraseña que usamos en el correo electrónico. Ésta nos permite hacer uso de las monedas almacenadas. Normalmente, es algo que tenemos que memorizar y no olvidar, para evitar que una cartera se quede sin poder usar.

Entonces, si los Bitcoin no están en la cartera, ¿dónde están? La respuesta correcta: en la red. De ahí la importancia del Blockchain. El blockchain es el responsable de que cada persona sepa cuanto tiene y cuanto gasta. Y además, permite replicar las carteras siempre que se tengan las llaves privadas y públicas. Ofreciéndonos que con un pequeño apunte en un papel o memorizado en nuestra cabeza, podamos viajar con sumas de dinero inimaginables que no ocupen lugar en nuestro bolsillo.

 

Eliminación del doble gasto – Escasez digital

Las criptomonedas han sido catalogadas como dinero digital. Si alguien no se ha preguntado la primera vez que le hablan sobre Bitcoin, cómo es que nadie las copia y pega para hacerse rico al instante, que levante la mano. Esta era una pregunta habitual cuando no sabíamos aún de que estábamos hablando cuando escuchamos por primera vez sobre Bitcoin. Para alguien que no sea un noob en criptomonedas, puede sonar algo simplón. Pero la verdad es que siempre he pensado, que es una muy buena pregunta.

Gracias al blockchain y ese sistema de registros tan exquisito, se combate que una cantidad se pueda gastar dos veces. Al ser una red pública observable por todos los usuarios, esto resulta más fácil. Y si eliminamos la posibilidad de gastar dos veces, quiere decir que no podemos multiplicar mágicamente las cantidades que tenemos anotadas a nuestro favor.

Y aquí es donde nos encontramos con algo ridículamente bonito, en términos de algoritmo matemático. Porque personalmente, es donde yo dejé de dudar sobre la legitimidad de las criptomonedas. Y es donde empecé a sentirme fuertemente atraído por esta tecnología. Si no podemos copiar algo digital con la facilidad con la que duplicamos cualquier archivo, hemos topado con algo nuevo hasta ahora. Así es. Por primera vez nos encontramos con lo que se podría calificar de escasez digital. Y la escasez suele ser algo a lo que los humanos inferimos valor.

 

Transparencia y pseudoanonimicidad

Otra de las características del blockchain que más ha dado que hablar, es su forma de registrar las operaciones. En este caso el debate se dividía en dos frentes. El primero tiene que ver con su naturaleza de que todas las operaciones sean públicas. Y no sólo las operaciones, también las cantidades asociadas a cada cartera son visibles de forma pública. Por otro lado a la red se le tildó de anónima en sus inicios, siendo criticada vastamente por su uso para la compra de sustancias ilegales, armamento y servicios que prefiero no nombrar.

 

Aunque caben interpretaciones, estos dos hechos están correlacionados entre sí. Siendo ambos parte necesaria para que el todo funcione correctamente. Como ejemplo volvamos al e-mail. Imaginen que todas las cuentas de correo fuesen públicas y se pudiese ver el número de correos almacenados en ellas. Esto no querría decir que pudiésemos usar cualquiera de ellas para enviar un correo o leer uno recibido sin poseer la contraseña del mismo. Es decir, sin ser su propietario. ¿De que serviría este sistema en las cuentas de correo? No de mucho, a no ser que el número total de correos electrónicos que se pudiesen enviar o recibir en la red fuesen limitados. De esta forma solo podríamos ver quien le habla a quien, sin saber qué le dice.

 

Como hemos visto, la diferencia es que en el blockchain el dinero sí es un dato limitado. Por lo tanto, es de vital importancia saber como está repartido. Pero esto expondría a los propietarios de las monedas, sobretodo a aquellos que posean cantidades elevadas. Para esto el blockhain dispone las carteras como direcciones alfanuméricas, sin ningún tipo de referencia personal. A no ser, que alguien comunique ser el poseedor de una de esas direcciones, de forma pública.

 

Denominación de origen: Open Source

El apartado anterior nos traslada a una de las problemáticas habituales en la actualidad sobre el tratamiento de datos. Los famosos fallos de seguridad, que tantos titulares han llenado. En ocasiones, quienes han explotado esos errores han sido ciber delincuentes, pero no nos olvidemos que corporaciones de espionaje y gobiernos también son responsables de estos hábitos maliciosos. Me gustaría señalar que un fallo de seguridad o un hackeo no tienen porqué hacerse con un ordenador. El caso de Enric Duran, conocido como el Robin Hood de los bancos es prueba de ello.

 

Estos fallos tan de moda, que han salpicado a servicios de gigantes como Microsoft, Apple, Google, Facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter etc. tienen un denominador común. El software que los gobierna no es auditable públicamente. Es decir, no es open source. Al construirse como sistemas cerrados, los fallos de seguridad cuestan más de encontrar. Pero cuando se encuentran, las consecuencias dependen mucho de la voluntad del que los encuentra. En cambio, las alternativas open source se basan en trabajo cooperativo y abierto para la construcción de los softwares que gobiernan esos servicios. Con esto se consigue mayor exposición al riesgo. Pero por el contrario, los fallos se solucionan más rápidamente, puesto que hay más ojos pendientes de errores.

 

Y aquí es donde el blockchain tiene opciones de machacar a los sistemas tradicionales por goleada. La razón de esto es que los sistemas de transmisión y almacenamiento de dinero tradicionales son cerrados. La banca, en base a la realidad que existía durante los primeros computadores, diseñó un sistema opaco para garantizar la seguridad de sus servicios. Pero de esto hace mucho, podríamos decir que hoy en día la realidad es diferente. El mundo ha cambiado mientras la banca se resistía a hacerlo.

 

Un sistema inmunizado para crecer sanos y fuertes

Hemos explicado que el blockchain es un sistema abierto, por lo tanto su código es observable y auditable por cualquier persona que se quiera tomar la molestia en hacerlo. Y puede que aquí, no todo el mundo vea la potencia de esta característica. Para ello deberíamos extendernos en su comparación con los sistemas tradicionales.

Piensen en el caso del Robin Hood de los bancos por un momento. Si usted fuese un banco, estaría cobrando a sus clientes por guardar de forma segura sus ahorros. Si hubiese un fallo, que alguien hubiese aprovechado ya, que no fuese público, ¿Cuál sería su posición? ¿Haría esta información pública, aún a riesgo de provocar un pánico en sus clientes? ¿O preferiría acarrear con las pérdidas intentando silenciar al máximo el tema para evitar un fuga masiva de clientes a otra entidad?

Como explicaba Andreas Antonopoulos, en el DevCore Workshop de San Mateo, California en 2015, el blockchain es un sistema mucho más sano y robusto que los sistemas tradicionales. Para Antonopoulos, los bancos utilizan un patrón de protección parecido al que opera en los niños burbuja. Ya que este no ha estado en constante exposición a ataques externos, no ha sido capaz de inmunizarse ante ellos. Cualquier exposición al mundo exterior, podría causar un desastre en el sistema que asegura los ahorros de las personas.

De forma opuesta, el Bitcoin mediante su blockchain es un sistema que se ha expuesto de forma continua. Por lo que ha tenido que combatir todos los problemas, y generar soluciones. Creando así un sistema más robusto, actualizado al mundo real en el que vivimos.

Y es que nos guste o no, tanto los sistemas de seguridad, como el sistema inmunitario del ser humano, deben de actualizarse de forma constante para poder ser eficaces.