En el siguiente Tweet, Martin Pelletier hacía un comentario aplastante. El 93% de todas las clases de activos estuvieron en negativo en el 2018.


El peor año desde el 1901, lo que significa que literalmente “no había lugar en el que esconderse otro que el efectivo”.

Es interesante, pues ese desconsuelo del inversor en un año como el pasado no es algo aislado. Ha sucedido para todos los inversores y casi todas las clases de activos.

En el siguiente exhibit tenéis un resumen del comportamiento de las acciones según los factores:

 

Value (EV/FCF): -14,82%

Quality (ROIC): -8,71%

Momentum (Price Index 12m): -10,68%

Low Size (Sorted by Market Cap. Min 10.000 millones): -5,66%

Growth (%Crecimiento ^EBIT): +0,61%

 

En este experimento estudiamos el comportamiento del Top30 de cada uno de los rankings en el año 2018, y para el universo de acciones de EEUU y Europa con una capitalización mínima de 10.000 millones.

El resultado es muy desalentador, ¿no?.

 

Como véis, el único factor que se ha salvado este año 2018 es el Growth. Ha obtenido una rentabilidad positiva del 0,61% formado por las 30 acciones con mayor %Crecimiento del EBIT esperado de entre las del universo de acciones de estudio.

Por su parte, el Value ha sido el factor más castigado. Las 30 empresas más infravaloradas según la relación Enterprise Value / Free Cash Flow ha tenido el peor comportamiento de todos los factores, con una pérdida en el año del -14,82%. Parece que eso que se ha oído a lo largo del año en medios de comunicación, poniendo al Value en entredicho, tenía cierto fundamento. El mercado ha castigo inmerecidamente a las empresas más baratas.

El Quality no se ha quedado atrás, con caídas del -8,71% para las empresas con mayor Retorno sobre Capital Invertido (Tangible) de entre las del universo de acciones de estudio.

El Momentum, por su parte, ha tenido un comportamiento del -10,68% en el año. Las empresas que mejor lo hicieron el año 2017, no parece que hayan seguido esa tendencia a lo largo de este 2018, generando pérdidas también en todas las áreas geográficas.

El Low Size ha tenido un mejor comportamiento que el resto, a excepción de el Growth, con pérdidas del -5,66% sólamente en un año desastroso. Las empresas más pequeñas (con un límite inferior de 10.000m) de entre las del universo de estudio son las que han formado el portfolio de este factor.

 

Takeaways

Para los inversores Value como nosotros, este estudio no hace sino que confirmar lo que ya hemos sufrido. Para otro tipo de inversores que usen factores como Growth, Quality o Momentum, podría haber acabado el año un poco mejor.

Obviamente nuestros modelos no son tan básicos como el uso de un único factor para “medir” Value u otros estilos, sino modelos multi-factoriales, pero “cuando el río suena, agua lleva”, y con eso nuestros modelos, así como los de cualquier otro inversor han sufrido igual suerte: mala.

La pérdida de dinero ha sido la tónica de todas las clases de activos, pero también lo ha sido para cualquier estilo de inversión. Esto no es consuelo, pero sabemos que el comportamiento según estilos es cuestión cíclica, con lo que este año le ha tocado al Value especialmente llevarse la peor parte; esto sucede así cada cierto tiempo, siempre. No nos sorprende ni ha de desmotivaros. Cíclicamente cada uno de los estilos tiene períodos de grandeza y otros de una flaqueza abrumadora. Pero la constancia y el conocer lo que uno se hace, le permite pasar por estos malos momentos con cierta paz.

Es así, y siempre ha sido así.

 

Para quienes queráis profundizar en el Factor Investing, no es perdáis el siguiente video:

2018. Un año para olvidar…

5 (100%) 2 vote[s]