Las mejores empresas para invertir en Bolsa

15/10/2020Acciones , Aprende a Invertir , Empresas , Estrategias de inversión , Inversión

Este titular suena un poco sensacionalista, doy fe. Sin embargo, creo que es de rigor hacer un artículo en el que tratemos de definir cuáles son las mejores empresas para invertir en Bolsa.

En principio las mejores empresas en las que invertir deberían ser empresas que cumplan ciertos criterios de sentido común.

Voy a dividirlos en dos tipos de empresas (aunque podríamos categorizar otras muchas): las que generan Miedo y las que despiertan Codicia.

Miedo

Empresas que no quiere nadie, que son odiadas, que están fuera de todo favor en el mercado, que están cerca de la bancarrota y totalmente infravaloradas vía múltiplos de valoración.

Este tipo de empresas obtienen retornos extra, por encima de la media del mercado, a lo largo del tiempo.

Desde un punto de vista académico se llaman acciones: Value.

Las acciones Value son aquellas que cotizan a múltiplos de valoración bajos, ya sea el PER, EV/EBIT, EV/FCF, P/BV, P/S, PEG…

En el siguiente gráfico mostramos un estudio de 30 años en el que se han comprado sistemáticamente las acciones más baratas según el EV/FCF de entre todos los sectores y países. Para ello se ha ordenado el universo de acciones de menor a mayor EV/FCF y cada año se ha comprado el top30 del ranking, y se ha mantenido en cartera durante el siguiente año (a lo largo de su período fiscal); y así cada año durante los 30 años de estudio.

El resultado,

fuente: zonavalue.com / herramienta de backtest.

El resultado de invertir a plazos de 30 años, teniendo en cuenta los últimos 30 de estudio, comprando el top30 del ranking según el EV/FCF obtuvo un retorno medio anual del 11,88%, superior a la media del S&P500 que se sitúa en el entorno del 9% CAGR.

Codicia

Empresas que todo el mundo quiere, que adora, que compran como si no hubiera un mañana y están caras por múltiplos de valoración pero que su historia compensa esas valoraciones.

Este tipo de empresas obtienen retornos extra, por encima de la media del mercado, a lo largo del tiempo.

Desde un punto de vista académico se llaman acciones: Momentum.

Las empresas Momentum consisten en aquellas que más subieron el período de estudio precedente, digamos los últimos 12 meses como ejemplo, comparado con el resto de acciones.

Vamos a realizar un estudio también, de los últimos 30 años y seleccionaremos en este caso las acciones con mayor Momentum. Para ello ordenaremos el universo de acciones (el mismo universo que en el caso anterior del Value) por el Price Index 12m y tomaremos el top30 del ranking anual para formar las carteras anuales. Así durante 30 años de manera sistemática.

El resultado,

fuente: zonavalue.com / herramienta de backtest.

El resultado es, como decíamos elevado también. Un 8,81% CAGR, en línea con la rentabilidad media anual del S&P500.

Estos dos extremos parecen tener sentido.

No obstante, “si no hay dolor, no hay ganancias”. Parece obvio, pues sabemos que las acciones generan mayores retornos que otras clases de activos, pero se olvida a menudo que el riesgo es elevado, y que las pérdidas en determinados momentos del horizonte de la inversión pueden ser elevadas.

El problema de las inversiones Value o Momentum es que aunque no necesariamente son más arriesgadas que el mercado, sí pueden comportarse peor que el mercado (o mejor) a lo largo de varios años, con la dificultad añadida de manejar esas emociones a lo largo de los años.

Si bien, cuando los objetivos son de largo plazo, digamos 20 años, y aún asumiendo que durante períodos de 3 – 5 – 10 años, podríamos arrepentirnos de no haber comprado el mercado entero (Beta), la inversión en Miedo y Codicia, Value y Momentum, merecen la pena. La realidad, sin embargo, es que los inversores se fijan mucho en lo que tienen los demás y les importa demasiado lo que ocurre a corto plazo, dificultando la implementación de este tipo de estrategias.

En mi opinión, es interesante invertir en ambas tendencias.

El Miedo, el Value, ha demostrado cíclicamente que supera al mercado en términos medios. Si bien, durante la última década ha estado por debajo del mercado.

“Las empresas que no quiere nadie, siguen sin pretendientes…

Por otro lado, la Codicia, el Momentum, también ha demostrado rendimientos superiores. Y en los últimos años, muchas de las empresas que más suben son tecnológicas, sucede por tanto que las empresas tecnológicas están, entre otras, tirando del Momentum como factor.

“Las empresas más queridas, más put*s que las gallinas…

Esto hace que exista una irracional aversión al tipo de empresas que no funcionan momentáneamente. El Value tiene ahora sus detractores, y aquellos que lo defendieron ahora lo critican. Es una postura cómoda, de manada, de borregos. Pero estadísticamente el factor Value, esas empresas odiadas que no quiere nadie han explicado las más altas rentabilidades cíclicas a lo largo del tiempo.

Como decía, el Momentum también tiene “su punto”. Ha sido capaz de explicar también elevadas rentabilidades cíclicas y lo hace con una distribución de los retornos diferente al Value.

Como inversores, el Value quizás es la mejor de las opciones, sin embargo, el sufrimiento en las fases de drawdown es muy grande, y parece que es lógico no sólo comprar lo que está barato y nadie quiere con la promesa de que subirá por el efecto de “reversión a la media”, sino que comprar aquellas acciones que por los motivos que sea la gente compra como locos, sin mirar precio, “¡hala!”.

Sin duda una combinación de ambos, Value y Momentum, nos permitiría varias ventajas:

  1. Si nuestra cartera la forma un combo Value & Momentum, nuestro riesgo de máximo drawdown se reducirá pues tienen ciclos de retornos diferentes ya que son estilos de inversión descorrelacionados (hasta cierto punto).
  2. Si la máxima rentabilidad anual media esperada de los modelos por separados prometen elevados retornos (y similares), combinar ambos nos permite una rentabilidad anual media esperada en línea con las expectativas individuales de los modelos pero a menor riesgo por la reducción del drawdown que vimos en el punto 1.
  3. Estar expuesto a los sectores que generan tendencia con independencia de si son unos u otros, o si están dentro de tu círculo de competencia, o si sus estados financieros prometen altos crecimientos, o si su coste de capital es mayor a los retornos de capital…
  4. También estar más expuesto a las acciones más baratas. Esas que cíclicamente han demostrado la más alta rentabilidad, aunque sean odiadas, aunque algunas estén cerca de la bancarrota; o mejor dicho, gracias a ser odiadas, a estar a un paso de la bancarrota tienen una ventaja frente al resto de generar exceso de retornos.

Experimento

A mí me gusta la ciencia y fundamentar lo que digo, especialmente cuando no son idioteces (cosa que pasa pocas veces). Dicho esto, voy a hacer un experimento, tedioso pero que creo merecerá la pena.

Voy a estudiar cómo se comportaría un modelo basado en lo que he estado argumentando. Para ello tendré en cuenta los mismo dos modelos de estudio previos pero los combinaré en un portfolio 50% Value y 50% Momentum. Tomaré como referencia los 30 años de estudio, y calcularé la rentabilidad CAGR del modelo combinado, el ratio Sharpe y el ratio Sortino.

El resultado lo podéis consultar en esta hoja de Drive publicada como Web:

Calculadora CAGR & Standar Deviation : Risk-adjusted Return

Como resumen:

Takeaways

Como véis, el resultado no difiere apenas del generado por el modelo Value, el modelo del Miedo. El ratio Sortino coincide de hecho (ratio que mide la bondad del modelo en términos de rentabilidad-riesgo).

El combo mejora a su vez la rentabilidad del modelo Momentum, y lo hace permitiéndonos no dividir nuestra mente entre lo que tiene sentido (comprar barato lo que nadie quiere, porque revertirá a la media: Value) y lo que todo el mundo quiere y adora (aunque esté caro: Momentum).

De esta forma, no nos dividimos. Estamos en la mejor parte de los dos mundos.

Conclusión

Las mejores acciones para invertir en bolsa son aquellas que despiertan miedo o codicia por igual. Son aquellas empresas que o bien no quiere nadie o bien quiere todo el mundo, y no unas u otras, sino las dos a la vez.

Para apoyar este razonamiento, dadle una ojeada a una de las entrevistas que tuve el placer de presentar con el gestor de fondos cotizados Wesley Gray de Alpha Architect.



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