La verdad es incontrovertible, podemos esquivarla, no mirarle a la cara, negarla o luchar contra ella, sin embargo, no por ello dejará de existir, no por ello dejará de estar ahí, mirándonos, como “el ser” Heideggeriano, desde el abismo.

Desde hace un par de años vengo diciendo, allá donde se me escucha, que  la situación de la economía mundial es una, real, clara y distinta. La deuda ha sobrepasado los límites de lo aconsejable para convertirse en un verdadero lastre para el crecimiento. Mientras, la población envejece en los países desarrollados, con lo que eso significa en términos de gastos futuros para los estados. Las famosas pensiones ¿se acuerdan?

Hablé de la deuda y sus derivadas en este artículo publicado en Rankia hace poco. Y en este tema sinceramente pienso que hemos perdido el norte. Una economía sana es aquella basada en el ahorro y la inversión, pero eso se nos olvidó hace mucho tiempo, ese mismo día que aparecieron las tarjetas de crédito, los bancos llamaban a la puerta para ofrecernos dinero y aquellos que lo cogían parecían vivir una vida mejor que la nuestra.

La literatura está plagada de frases geniales sobre este tema como estas que me encantan y que haríamos muy bien en aplicar a nuestro día a día:

“No es cuanto dinero ganas sino cuanto dinero ahorras, que tanto trabaja el dinero para ti y por cuantas generaciones lo logras mantener.”
― Robert Kiyosaki

“No ahorres lo que queda después de gastar. Gasta lo que queda después de ahorrar.”
― Warren Buffett

Muchos  no han sabido jugar bien este juego, como tampoco lo han hecho (y estos sin responsabilidad última) nuestro gobiernos, bancos y grandes corporaciones. Incomprensible.

Bien, No importa si lo entendemos o no, lo que es evidente es que ya no podemos con más deuda  y de uno y otro modo habrá que pagarla, lo que restará capacidad de crecimiento a la economía, digan lo que digan por ahí. Esto es matemática, lógica o ley de causa-efecto. No queda otra.

En esta situación es difícil que veamos aumentos de la demanda. Por ahí no vendrán las vacas gordas, con lo que la única fuente de un crecimiento sano  y con fundamento vendrá de la mano de la tecnología, de la mano de la racionalización y abaratamiento de los procesos, el aumento de la productividad y la creación de nuevos espacios de intercambio de servicios y bienes adaptados a un nuevo tiempo, el de la comunicación y la información.

Todo lo que esté relacionado con esto crecerá, lo que no, no,  Muchas empresas lo saben, y hacen sus deberes. Hay mucho camino que recorrer en la mejora de procesos, lo que se traducirá para quien lo haga en mayores beneficios. No me invento nada. La innovación de una u otra manera siempre ha estado en la base del crecimiento económico.

Sobre este punto en su libro ‘Digitalización, productividad y competitividad. Empresas más exitosas gracias a las transformación digital’,  Jorge Díaz Cardiel,   analiza 732 proyectos empíricos de digitalización empresarial en España y Estados Unidos y concluye:

  •  -Una pequeña empresa podría aumentar un 22% su productividad si se digitalizarse.
  • – El Producto Interior Bruto (PIB) de España podría aumentar un 2% si el conjunto de los factores de producción se digitalizara.

Son datos interesantes a tener en cuenta como inversores o empresarios, (viene a ser lo mismo)

Pero además, (esto lo digo yo) las empresas que no apuesten por la tecnología están abocadas a la desaparición. Yo lo veo claro. Las grandes y pequeñas corporaciones industriales sin músculo para cambiar son cosa del pasado, que se lo pregunten a  General Electric que ha salido del Dow Jones después de 111 años en él.

En el año 2000, su época dorada, su acción se movía por los US$ 60; en 2016, US$ 30, ahora no supera US$ 15,00.

En España empresas como El Corte Ingles también están constatando que han sido lentos en su transformación. Veremos dónde van.

En el otro lado de la balanza los últimos resultados de Microsoft:

100.000 millones de ingresos en el último año fiscal y crecimientos disparados en sus divisiones.

Su división de Productividad y procesos de negocio ha crecido un 13% y ha ingresado 9.700 millones.

LinkedIn ha visto dispararse un 37% sus ingresos.

La Nube inteligente  ha conseguido subir sus ingresos un 23% hasta los 9.600 millones de dólares.

Los servicios en la nube y los servidores han subido un 26%, mientras que el área de servicios a empresas ha experimentado un crecimiento de un 8%

El área de Informática personal ha tenido unos ingresos un 17% más elevados que el periodo anterior.

Pero la palma en cuanto a crecimiento se la ha llevado Azure, que ha ingresado un 89% más.

¿Sorprendidos?

Por eso el sector tecnológico es el responsable del 98% de la subida del sp500 este año, y el Nasdaq es el mejor índice del mundo por rentabilidad en 2018.

Para el que no lo sepa, este es uno de los puntos importantes en la guerra EEUU-China que tenemos sobre la mesa, la primacía tecnológica  y, por tanto, la primacía en el mundo del futuro. Pero en esto no podemos actuar, queda fuera de nuestra esfera de acción.

Nuestra esfera de actuación

Lo importante para nosotros es la reflexión objetiva, y libre de mensajes y slogans, acerca de lo que hay y de cómo debemos situarnos frente a ello, en nuestro ámbito de actuación, el que podemos abarcar.

Reflexionar sobre lo que no podemos saber, o temer lo que no podemos cambiar, anula nuestro poder de actuación, y eso aleja la responsabilidad pero también nos roba nuestra vida, nuestra esfera, nuestra libertad.

Las decisiones son nuestras para nuestro mundo, más grande o más pequeño y, en mi opinión, lo que nos tiene que servir para tomarlas en el punto que nos ocupa está claro.

La próxima década es de la tecnología y de las empresas capaces de realizar cambios e innovaciones para la mejora de procesos productivos, contacto con el cliente, marketing, abaratamiento de bienes y servicios y escalabilidad de las ideas.

Mis decisiones

Yo así lo veo y estas son las decisiones que hemos tomado en los proyectos empresariales que lidero:

Crear e invertir en el  fondo fórmula kau tecnología

Estar a través de fonvalcem en la empresas que considero claves en estos procesos en cada sector. Me sorprende ver cómo  Francia lidera en Europa la creación de empresa muy fuertes y punteras en la transformación digital como  Umanis, Keyrus o Devoteam. En ellas estamos, por supuesto.

Y, como no, aplicar un sesgo tecnológico en todo el proyecto empresarial  de Kau Markets EAFI y zonavalue.com

Todo esto con mesura, tranquilidad y sentido común, pero enfocados en lo que creemos, en lo que vemos, en lo que la realidad nos pide.

¿Actor principal? Evidentemente la tecnología.

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