Como cualquier pensador con vocación de verdad sabe, solo haciéndonos las preguntas correctas podremos atisbar las respuestas adecuadas a nuestros problemas.

Este punto es anecdótico cuando se trata de problemas cotidianos de fácil solución, A o B. Sin embargo se torna tremendamente importante cuando se trata de enfrentarse a problemas filosóficos de difícil o múltiple respuesta en los cuales, como se ha apuntado multitud de veces, solo podemos mejorar nuestras preguntas, pues difícilmente hallaremos respuestas globales y definitivas.

Esta es la base de un espíritu crítico que debe formar parte de nuestra vida si queremos ser felices, y que nos debe alejar de las respuestas comunes y sobre todo del “así son las cosas”. Las cosas no son de ninguna manera, son como nosotros las hacemos.

Cada día salimos de casa, vamos a nuestro puesto de trabajo, hacemos lo que debemos hacer, tenemos un jefe bueno o malo, un socio que nos pone en compromisos o un compañero de trabajo que nos molesta sobremanera, hacemos lo que se espera de nosotros y no nos preguntamos mas, así debe ser. Sin embargo ¿qué es una empresa? ¿qué sentido tiene? ¿para qué existe? ¿cuál es su finalidad última?,¿cómo debe formarse y desarrollarse? ¿y qué papel jugamos nosotros en todo eso?

Solo respondiendo a todas estas cuestiones con calma y reflexión sincera y bien enfocada, podremos ir a nuestro trabajo con conciencia, sabiendo lo que estamos haciendo y para qué.

Muchos de nosotros pensaremos que una empresa es la puesta en práctica por uno o más socios de una idea de negocio que pretende hacerles ricos a todas costa gracias al desarrollo de su idea y al trabajo de las personas contratadas para ello. Para este fin no importan los medios, al más puro estilo de Maquiavelo, y así cabe explotar a los trabajadores, vender los productos que sea, engañar, empujar, y toda suerte de comportamientos que dan como resultado el engrandecimiento de la cuenta corriente del dueño y de su ego. “yo he conseguido esto” dirá orgulloso.

Nada mas lejos de la realidad.

Primero porque nadie está solo en ningún reto empresarial, así que ese “yo he conseguido” es en realidad “nosotros hemos conseguido”. Ya es hora de darnos cuenta de que una idea no es nada, lo importante es lo que somos capaces de levantar juntos con el trabajo de cada día.

A este respecto un viejo empresario me contaba: tengo la basura llena de buenas ideas, lo que necesito es gente capaz de llevar a cabo con excelencia una mala idea.

Y no solo eso, pues tan importante es un trabajo como otro, ¿o consideramos en nuestro cuerpo más importante un brazo que una pierna?. Pruebe a vivir sin una parte de su cuerpo.

Por otro lado y finalmente, como Warren Buffett apunta muy sabiamente: “un tonto que hace dinero solo es un tonto con dinero”.Nada mas, Nada cambia. No es importante.

Si estamos en un ambiente así, corramos, no es el lugar en el que nuestra vida se verá recompensada por nuestro trabajo y no es el lugar en el que podremos desarrollarnos con naturalidad.

Tu sueldo no es una indemnización por sufrir maltrato y aguantar límites y no debe serlo. Tu sueldo es la recompensa económica de un trabajo bien hecho con alegría y ganas y, sobre todo, un incentivo para que pongas tu empeño en crecer y ser mejor cada día.

Tu tiempo es lo más preciado que tienes en este mundo, no lo malgastes en ambientes nocivos para ti. Estoy convencido de que eres capaz de muchas otras cosas. Tan solo aguantas donde estás porque no te has hecho las preguntas adecuadas. ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿es este trabajo el que quiero hacer toda mi vida? ¿cómo seria el ambiente de trabajo que me ayudará a progresar y ser feliz con lo que hago? etc.

Como empresario yo me hago estas preguntas y algunas otras ¿es la única finalidad de mi empresa hacer dinero a toda costa? ¿Qué quiero ofrecer a mis clientes con mis productos y servicios? ¿En qué ambiente deseo trabajar y desarrollarme? ¿Son las personas que me rodean las adecuadas para compartir mi vida profesional y mis deseos?

En realidad una empresa tan solo tiene sentido, en el sector que sea, si es capaz de ofrecer productos y servicios que mejoren la vida de la gente. Solo vale la pena trabajar y solo tendremos ganas de hacerlo todos los días con ilusión si lo hacemos en un ambiente que fomente nuestra creatividad, nuestras ganas de aprender, nos proponga retos que nos ayuden a crecer y nos permita equivocarnos de manera segura, el único camino para el crecimiento personal.

Cuando era niño yo siempre decía una cosa: si rectificar es de sabios, entonces debo equivocarme, sino ¿qué tendré que rectificar? y eso hago, equivocarme cada día, permitir que los demás se equivoquen a mi alrededor, e intentar aplicar en la medida de mis capacidades el poder de la rectificación.

Y sí. Además de todo ello, solo vale la pena trabajar con personas que admires y con los que desees pasar tu tiempo. Este es un punto muy complicado y además no es estático. Las cosas cambian, y esa persona con la que trabajábamos a gusto ya no nos gusta o al revés. el mundo es impermanente y hay que aceptar la diversa evolución de las personas. Todo es cambio.

En todo caso y en mi opinión, solo una empresa basada en estos preceptos tienen futuro, se convierte en lugar en el que vale la pena trabajar y tiene sentido en un mundo en que pretendemos vivir cada día con más conciencia de lo que hacemos y los efectos que tiene a nuestro alrededor.Para mi otra cosa carece de sentido.

Encontrarán por otro lado, que en una empresa así todo es mas fácil, tus propios clientes son tus vendedores y las cosas fluyen por si mismas. ¿problemas ? ¿quién no los tiene?

Sin embargo yo solo encuentro fuerza para resolverlos y pelear cuando las cosas van en la dirección correcta. Cuando mis preguntas tienen alguna respuesta, cuando puedo entonces mejorar mis preguntas cada día.

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